Los Huarpes eran un pueblo respetuoso de la naturaleza y vivían en armonía con ella. Fueron quienes sentaron las bases de los primeros canales para riego, hoy conocidos como acequias. Su sistema de riego fue recuperado y perfeccionado por los inmigrantes que lo aplicaron al cultivo de la vid y lograron que Mendoza despliegue su gran potencial vitivinícola.
